Orientación Vocacional

Orientación Vocacional

Hace algunos años, cuando aún era estudiante, mi mente era un enjambre de ideas, yo sabía bien que la selección de mi carrera marcaría la ruta de mi vida y esa idea me atormentaba fuertemente.

Aunque desde niño pensé que sería muy bueno para manejar computadoras y tanto los medios de comunicación, como las conversaciones con los ejecutivos exitosos de aquel entonces, apoyaban el hecho de que la computación sería la carrera del futuro y mi decisión estaba prácticamente tomada, siempre surgían las dudas ¿realmente sería eso lo que me daría la satisfacción de llegar a casa después del trabajo con una sonrisa en la cara? ¿Cómo saberlo con certeza? Con tanta competencia ¿Cómo saber si yo podría sobresalir?

Finalmente decidí estudiar computación y hacer lo que los expertos decían que era la mejor opción, no olvido sus palabras: “¡Este muchacho tiene un gran futuro!”, ¿cómo lo podían saber? o mejor dicho, ¿Qué les hacía pensar que yo tendría un gran futuro estudiando una u otra carrera profesional? ¿Únicamente el hecho de que me gustaba sentarme horas frente a una computadora porque mis padres tuvieron la idea de meterme a edad temprana a estudiar esta materia y me había gustado? También me gustaba la música, amaba la música, de hecho, gané varios premios nacionales en este ramo; me encantaba el deporte, obtuve mi cinta negra en Tae Kwon Do y participé exitosamente de muchos eventos de competencia; Me interesaba el ser humano, incluso la metafísica, que por supuesto no es una carrera formal, etc., me gustaban muchas cosas y era bueno casi en todo lo que me proponía a hacer ¿Cuál era la mejor decisión para TODA LA VIDA?

Constantemente escuchamos historias como ésta, mucha gente es buena para hacer lo que sea que se proponga, independientemente de si le gusta o no, solo por el hecho de tener disciplina, dedicación y responsabilidad, valores admirables, pero en este caso específico, traicioneros.

La Historia de Joe

Quiero platicarte una historia.

Joe, un hombre de éxito en el área de Recursos Humanos, había estudiado Administración de Empresas, con tal dedicación que al terminar y graduarse con honores, una compañía lo sorprendió con una extraordinaria propuesta económica, él por supuesto, joven y entusiasta, aceptó la oferta, la empresa lo envió becado al extranjero para estudiar una Maestría y un Doctorado en el área de Recursos Humanos, mientras trabajaba en la una sucursal que se acababa de abrir en aquel país, al regresar, después de haber obtenido extraordinarios resultados tanto en sus estudios, como en el trabajo que había desempeñado en la apertura de la nueva sucursal, recibió una gran noticia, había sido ascendido y ahora contaba con beneficios económicos mucho mayores, todo era muy positivo, salvo un detalle, a Joe no le gustaba lo que hacía y así pasó muchos años de su vida, alcanzando logros, pero entre más logros conseguía en el área profesional en la que se desempeñaba, más infeliz era.

¿Qué fue lo que pasó? La respuesta es simple e infortunadamente, común, muy común, Joe estudió lo que su padre, con mucho amor, le dijo que tenía que estudiar, porque en aquel entonces, Administración de Empresas era la carrera del futuro; al ser un hombre disciplinado, lo hizo de manera excepcional y se enfrascó en una lucha personal sin saberlo. Más adelante, al aceptar la gran oferta de la empresa al salir de la carrera, se hundió más en el compromiso que había adquirido con su padre, se convirtió en un exitoso ejecutivo del área, con grandes reconocimientos, tanto en el área académica, como en la práctica profesional. Pero realmente a Joe no le satisfizo nunca su actividad profesional, llegaba a casa feliz los viernes por la noche, pero los domingos a media tarde, al recordar que al día siguiente tendría que volver a hacer los mismo, se ponía de mal humor y se encerraba en sus pensamientos: “si tan solo hubiera estudiado medicina, mi vida sería muy diferente…” Y muy probablemente así hubiera sido, porque esa era su verdadera vocación…

Infortunadamente no todas las historias son como la de Joe, él contaba con valores que le hicieron desempeñarse en todo momento de manera apropiada, incluso, extraordinaria y destacó aún sin desempeñar aquella actividad que a él tanto le hubiera gustado, Medicina.

La mayoría de la gente se hunde en la insatisfacción de desempeñar actividades que no le gustan, pero tienen que hacerlo porque hay una familia que mantener, responsabilidades que cumplir, etc. Su desempeño se vuelve mediocre y su responsabilidad se limita a cumplir estrictamente con un horario, sin importar si su trabajo realmente le genera beneficios a la empresa en la que labora. Vendedores, contadores, doctores, administradores, ingenieros, etc., en todos los ramos y a todos los niveles nos encontramos con este triste fenómeno.

Toda esta gente tiene un gran potencial, características personales, motivaciones y desarrollos mentales que los harían destacar en otras áreas, pero no lo supieron al momento de seleccionar su carrera profesional, que resulta ser también, su camino de vida.

Human Empowerment

Recordemos lo que escuchamos en cada plática de Social Prosperity y analicemos con detalle el mensaje. Toda persona, indistintamente de condición, sexo, raza o religión, es, en términos de vida, el resultado del impacto que hayan causado en ella cuatro aspectos que inevitablemente inciden en su comportamiento desde que nace y a lo largo de su existencia:

1. La Familia.

Una verdad universal es que la genética tiene una incidencia absoluta en la vida de las personas, por ejemplo, el hijo de una pareja cuyas generaciones anteriores y ellos mismos han sido destacados deportistas, seguramente será un niño sano y con una gran propensión al desarrollo de su potencial actividad deportiva, sin embargo, el hijo de una pareja de gente de la calle, viciosa y promiscua, seguramente será un niño enfermo y condenado a pagar un alto precio en materia de salud por la condición de sus padres.

Igual sucede con los niños que crecen en un ambiente de solvencia económica, sin duda tendrán desde que nacen y en todo momento atención médica, dentista, nutrición, educación, distracciones y todo tipo de comodidades en su forma de vida; sin embargo alguien que nace en un ambiente de miseria, padecerá enfermedades, desnutrición, y escasez, lo que lo marginará sin duda de un gran número de oportunidades en la vida.

Ser hijo único o el quinto de una familia numerosa marca una diferencia enorme entre ellos, su percepción de la vida será distinta, del amor, del trato y de su propia autoestima.

Y así como lo anterior existen muchos otros factores que inciden en la identidad de los adultos como son la cultura, los hábitos, la edad de los padres, la integración o desintegración de la familia, etc.

2. La Educación.

Una persona que recibió su educación primaria en una escuela rural en la cual en una sola aula, una sola maestra atendía a los seis grados escolares, tendrá un conocimiento muy distinto a la que estudió en la escuela primaria de una metrópoli donde cada grado tiene su aula y su maestra.

Igual diferencia existe entre el estudiante de una escuela civil, en la que se inculcan diversos valores sociales y el de una militarizada, en donde el principal valor es la obediencia a niveles extremos, llegando incluso a los extremos de incondicionalidad y muchas veces, pérdida de la propia identidad.

Y qué decir de las diferencias entre la educación de una escuela laica y una religiosa, o entre una escuela oficial y una privada.

A excepción del primer ejemplo, todos los demás casos se dan igual en la educación media y superior.

Cada escenario educativo forma de una manera particular y diferente a la persona y le da más o menos armas o recursos para enfrentar la vida.

3. El Medio Ambiente.

En el medio ambiente que rodea a toda persona se pueden dar dos puntos extremos, el nutricio y el tóxico.

Una persona que practica el deporte, que desarrolla el arte, que vive en un ambiente de higiene y de salud participa de un ambiente nutricio y cada día que pasa nutre su cuerpo y su espíritu, en cambio, si vive en la vagancia, en la promiscuidad, en el alcohol o las drogas la influencia de su ambiente será tóxico y se estará autodestruyendo cada día.

El medio ambiente ejerce una influencia determinante en la cimentación, desarrollo e identidad de todas las personas.

4. Las Experiencias.

Las experiencias juegan un rol trascendental en la formación de las personas, éstas pueden ser positivas o negativas, así por ejemplo, el niño abanderado en su escuela porta además de la bandera, la distinción de ser el alumno más destacado de su generación y esta experiencia hará que toda su vida se esfuerce por ser el mejor en todo lo que haga, igual sucede con la experiencia de saberse amado, este hecho hace que la persona eleve substancialmente su seguridad, su confianza y su autoestima, y como éstas, las experiencias de viajar, de alcanzar éxitos, de lograr objetivos, todas son positivas a la persona y nutrirán su valor humano.

En cambio, si la persona sufre actos de violencia, de maltrato, de desamor, si se encuentra en cautiverio o soledad o peor aún si sufre una violación, entonces estas experiencias crearán traumas profundos que generalmente perduran a lo largo de toda su existencia y aun cuando en un acto de autoprotección la persona los hunde en el subconsciente, queda permanentemente vulnerable ante situaciones o circunstancias del entorno que, sin tener relación alguna con el presente, remueven los fantasmas traumáticos del pasado, alterando negativamente y de manera incontrolable su comportamiento.

Nuestro Diagnóstico Inteligente de Orientación Vocacional, Human Empowerment, no analiza con un enfoque clínico las causas, ni las consecuencias de estos aspectos en la vida de los jóvenes, sino que determina en base a ellos, su congruencia con el de los diferentes campos de ejercicio profesional, primero identificando la familia de carreras profesionales con las que existe mayor afinidad y luego, recomendando acciones de desarrollo que fortalezcan las áreas más distantes de la adecuación total.

Orienta al estudiante hacia las carreras profesionales para las que es más apto, lo que le asegurará un aprendizaje natural, sin frustración por incompetencia y lo más importante, al concluir sus estudios, disfrutará ejerciendo su profesión.

No tendrá una historia como la de Joe...

Todos estamos conscientes de que la Globalización ya nos alcanzó y estamos en un gran riesgo de ser aplastados por la competencia internacional. Hemos encontrado a lo largo de muchos años de estudio e investigación que el problema de la baja productividad en las empresas no se puede solucionar de manera 100% eficiente directamente en las propias empresas, debemos empezar a solucionar estos problemas desde la fase de educación de nuestros futuros profesionales, ejecutivos, políticos, etc.

Quisiera concluir este escrito platicándote el final de la historia de Joe, es una historia real que viví muy de cerca, recién empecé a trabajar en la empresa de mi padre (que hoy encabeza y administra a todo el Corporativo) y lo acompañaba a dar consultoría empresarial para aprender lo que él hacía, cuando Joe realizó su Diagnóstico Human Empowerment, encontró la fuerza y motivación que le había faltado durante su vida y en el próximo ciclo escolar, ingresó a la Universidad nuevamente para estudiar en la Facultad de Medicina; nunca perdimos contacto con Joe y es increíble lo que sucedió, hoy Joe es un extraordinario Pediatra y atiende a mi nieto… ahhhh y lo más importante, ¡ES FELIZ! llega a su casa todos los días después del trabajo con la cara llena de orgullo y una sonrisa que refleja su alto nivel de satisfacción... ya no odia los domingos, los disfruta plenamente con su pareja, quien con gran emoción, dice haberlo “recuperado”, con sus hijos, que aunque ya están casados, mantienen una relación muy cercana con sus padres y entre ellos, y con sus nietos, a quienes ama profundamente y con quienes se divierte enormemente con sus travesuras y ocurrencias.

Reflexiona un poco y contesta para tu interior estas dos preguntas:

• ¿Te gustaría vivir la experiencia que tuvo Joe al conocerse a sí mismo?
• ¿Qué tipo de vida quieres para tus hijos?

Quien encuentra su verdadera vocación, trae al mundo un don que está en la obligación de poner al servicio de la sociedad...

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